Conoce al cururo, roedor endémico de Chile


En Chile existen un gran número de especies endémicas, lo que lo convierte en una región muy importante para la conservación de la biodiversidad del planeta. Una de estas especies es el cururo, un roedor originario de Chile central que se puede encontrar desde Caldera hasta el río Itata, ubicado en la región del Bio Bío.

 

Características de Cururo

 

Su hábitat es muy amplio, se le puede encontrar en pastizales andinos, sabanas y dunas costeras, pero prefiere los espacios abiertos, secos y con suelo blando. Puede vivir al nivel del mar hasta 3,400 msnm, equiparable a la altura del monte Fitz Roy.

El cururo es un animal de tamaño mediano— entre 8 y 10 cm de largo—, cuerpo corto, cilíndrico, robusto, con orejas cortas, ojos pequeños y pelaje negro azabache, y tiene unas fuertes garras y grandes incisivos. Algunos pueden presentar manchas o franjas color marrón o manchas blancas en el vientre.

En cuanto a su alimentación, son animales herbívoros y su comida se basa principalmente en raíces comestibles, como los bulbos.

 

Un roedor simpático y poco discreto

 

Es fácil detectar la presencia del cururo debido a que constantemente expulsa tierra desde la entrada de sus túneles, formando pequeños montes de unos 15 cm de diámetro. Estas grandes madrigueras las utiliza para vivir, criar y almacenar alimento que obtiene bajo la tierra. La distribución y profundidad no siguen ningún patrón, ya que varían de acuerdo con la composición del terreno y la forma como crecen los bulbos de los cuales se alimenta.

Es un animal gregario y se comunica con sus compañeros haciendo sonidos variados, que resuenan en los túneles, los cuales rara vez abandona: tan solo asoma la cabeza cuando sale el sol. Sin embargo, si el alimento escasea, viajan en grupo por la noche en busca de un nuevo hogar.

Por otra parte, las hembras tienen dos camadas al año, de una a tres crías, y su período de reproducción es durante la temporada primavera-verano.

El cururo y los característicos montes de tierra afuera de sus túneles, además de su inconfundible fisionomía y color, lo convierten en una especie que seguramente podrás vislumbrar al realizar trekking en la región central de Chile o incluso más al sur, en la ruta del monte Fitz Roy.