Conoce el mito de las Trempulcahue: guías de las almas


La identidad del pueblo mapuche está fuertemente ligada a la tierra y a la naturaleza, por lo que muchos de sus cuestionamientos sobre la vida y la muerte se resuelven a partir de la relación que tiene el ser humano con el universo y su entorno.

Como parte de sus ritos funerarios, esta cultura entregaba al mar el cuerpo del fallecido, con el único propósito ayudarlos a encontrar la paz. Dentro de sus creencias, dichos cuerpos eran guiados por las Trempulcahue, de las cuales hablaremos a continuación.

 

¿Quiénes eran las Trempulcahue?

 

La mitología mapuche hablaba de cuatro machis, entidades protectoras que, al momento en que se ocultaba el sol, se transformaban en ballenas para sumergirse en el fondo del océano en busca de almas que necesitarán ser guiadas hacia el Ngill Chenmaiwe, lugar que se cree podría ser la Isla Mocha, al sur de Chile.

Este proceso era vital para esta cultura, ya que creían en la existencia de un alma universal llamada pu-am, del cual se desprendían las almas de las personas. Al momento de morir, nuestra alma —llamada am— pasaba a ser pillü, estado en el que podría fácilmente ser llevada al limbo. El objetivo de las machis era hacerlas llegar a Ngill Chenmaiwe para que lograrán transformarse en alwe, luego a pillán, y finalmente volver a ser pu-am, parte del alma universal.

Pero como sucede con todo mito, la realidad se mezcla a través de pequeños indicios, ya que en Chile se han podido observar diferentes especies de cetáceos por años. En las costas del país se han podido registrar hasta 43 tipos de ballenas, debido a que es la ruta que atraviesan durante su migración hacia los paisajes glaciares de la Antártida.

Los pueblos originarios tenían una profunda conexión con las ballenas, esto se reflejaba a través de sus cánticos, adornos, ceremonias y mitos que rondaban en torno a este mamífero. Si bien, los viajes de los cetáceos por los glaciares de la Patagonia eran un misterio del pasado, hoy las nuevas tecnologías nos permiten conocer y proteger sus rutas, continuando así con la visión cosmológica del pueblo mapuche, que apuntaban al cuidado de los seres que habitan en la tierra.