Conoce el mito patagónico de la ballena


Cuando pensamos en la ballena, lo primero que se nos viene a la mente es un animal inmensamente grande, pero a la vez muy simpático a la vista porque no causa los mismos temores que un tiburón, por ejemplo. De hecho, si alguna vez viste la película “Liberen a Willy” no nos extraña que sientas ternura hacia este animal.

Pero no todos los pueblos han visto a este enorme cetáceo de esta manera. Para los selk’nam, la ballena más bien era un animal que causaba problemas y que amenazaba a todas las especies vivas. ¿Quieres conocer esta increíble historia de la Patagonia chilena?

 

Una ballena viviendo en la tierra

 

Para la cultura selk’nam, la ballena años atrás no vivía en el mar sino más bien en la tierra, y no tenía aletas sino cuatro patas cortas. Era tan gorda que ni siquiera podía recostarse en algún lado sin dejar de destruir, es por eso que desaparecían animales, plantas e incluso tribus.

Pero ¿a dónde iba todo el mundo? Se cuenta que a Gosye, hermano de Elal, se le dio la misión de salvar a su hermano y es por esa razón que llegó a la Patagonia, pero convertido en una enorme ballena llamada Góos.

Debido a sus inmensas dimensiones, prefirió quedarse estacionado en un solo lugar y para saciar su gran apetito devoraba todo lo que estuviera a su alrededor: plantas, animales o personas. La gente del lugar acudió a Elal para que resolviera el misterio de las desapariciones y muy pronto él se dio cuenta que había un culpable: era esta gran ballena que comía y era capaz de destruir cualquier cosa, ¡incluso con sus bostezos!

 

Y Elal se convirtió en un tábano

 

A Elal se le ocurrió una brillante idea de convertirse en un pequeño tábano y acercarse a este animal monstruoso. Aprovechó el primer bostezo y se metió dentro del estómago de la ballena. Elal empezó a clavar aguijones dentro de Góos en su garganta y fue tanta la molestia que lo hizo carraspear.

Fue entonces cuando la ballena expulsó todo lo que tenía dentro. Después de esto Elal concluyó que el lugar para que viviera la ballena no era la tierra sino en el agua. Es por eso que le ordenó vivir en el océano y cambió sus cortas patas en aletas, y desde entonces ¡la ballena está muy feliz de vivir en el agua!

 

Vive de cerca la historia

 

Estas son partes de las historias increíbles de pueblos milenarios como los selk’nam y, aunque tiene mucho de mágico, puedes tener la oportunidad ver a este majestuoso animal en tu visita a la Patagonia chilena. La ruta de los cruceros Skorpios es ideal para avistar a estos animales, siendo el mejor momento para visitar a la ballena franca austral durante los meses de mayo hasta los primeros días del mes de noviembre, cuando centenares de ballenas vienen a este lugar para reproducirse.

Y no te asustes por su inmenso tamaño y gran boca; aunque es cierto que fácilmente esta ballena nos puede engullir, ¡afortunadamente no somos parte de su dieta!