¿Cómo explorar la legendaria ruta de Fitz Roy?


 

La Patagonia esconde lugares y rutas únicas. Una de éstas es la llamada ruta de Fitz Roy, que tiene como protagonista el monte del mismo nombre. Una experiencia que encanta a quienes la han realizado y, para que tú también te animes, en los siguientes párrafos te contamos todo lo que debes saber para emprender tu propia aventura hacia una de las cumbres más hermosas de la región.

Los amantes del trekking y el deporte aventura de seguro han oído hablar de la legendaria ruta Fitz Roy. Pero, antes de ahondar en ella, es necesario contextualizar geográficamente de qué estamos hablando.

 

En plena Patagonia argentina está situado el monte Fitz Roy, de poco menos de 3.500 msnm (metros sobre el nivel del mar). El macizo custodia el pequeño poblado de El Chaltén, punto de partida para una de las rutas de trekking más hermosas de la localidad. Para llegar hasta acá es necesario cruzar el binacional lago O’Higgins, que en su lado argentino recibe el nombre de San Martín. Con más de 830 metros de profundidad, es el principal acceso a El Chaltén desde tierras (o aguas) chilenas.

 

Ruta de Fitz Roy: un paraíso entre Chile y Argentina

 

Todo comienza en Puerto Bahamondes, desde donde sale El Quetru en dirección a Candelario Mancilla, asentamiento chileno situado en la ribera sur del lago O’Higgins. Luego de atracar, la nave continúa su travesía hacia el glaciar que recibe el nombre del libertador: un imponente gigante de hielo con paredes de 80 metros de alto y 3 kilómetros de ancho, características que lo convierten en el cuarto más grande de toda la Patagonia. Contemplarlo es una experiencia que jamás olvidarás.

 

La siguiente parada en la ruta de Fitz Roy es Candelario Mancilla, en donde hay un retén, un pequeño puerto y algunas casas que sirven de hospedaje para quienes pasan por ahí. En este pequeño asentamiento -si eres turista nacional- debes acercarte hasta el puesto de Carabineros para hacer el papeleo necesario que te permitirá cruzar la frontera con Argentina sin ningún problema. Si eres extranjero, igualmente tienes que ir ante las autoridades, pero el trámite es mucho más simple.

 

Siguiendo la ruta, la siguiente parada es Laguna del Desierto, situada a unos 25 kilómetros de Candelario Mancilla (travesía que se hace por tierra). De desierto no tiene nada: está rodeada por abundante vegetación, adornando una de las postales más hermosas que encontrarás en tu viaje. Acto seguido, el sendero comienza un leve descenso hasta la ribera en donde debes embarcarte para cruzar a la otra orilla y -luego de otros 37 kilómetros- arribar a El Chaltén, pequeño poblado custodiado por el macizo que protagoniza este artículo. Este último trayecto puedes hacerlo en bus o en autos particulares que, por supuesto, también cobran por el traslado.

 

Ya en El Chaltén, las rutas de trekking se abren como una nutrida carta del más tentador restaurant. Esto, porque los senderos comienzan en el mismo poblado, por lo que el ascenso al monte Fitz Roy -o Cerro Chaltén, como también se le conoce- queda casi a libre disposición de los visitantes, pudiendo salir de mañana y retornar al pueblo de noche para disfrutar de un chocolate caliente o un buen mate.

La ruta de Fitz Roy es una de las mejores experiencias patagónicas que podrías hacer. Sin duda, otro buen motivo para escaparte a la región de Aysén.