¿Cómo pueden ayudarnos las ballenas a proteger el planeta?


Las ballenas son conocidas por ser las criaturas más grandes y una de las más inteligentes del océano. Además de contar con estructuras sociales complejas, estos mamíferos gigantes representan una solución contra uno de los fenómenos ambientales más preocupantes: el calentamiento global que es uno de los factores del cambio climático. En el siguiente artículo te explicamos el porqué de su contribución. 

 

Tipos de ballena en el extremo sur de Chile

 

A modo de introducción, describiremos algunas de las ballenas que se pueden avistar en territorios australes. 

 

  • Jorobadas: conocidas por su aletas de gran tamaño que alcanzan hasta los 5 metros.
  • Azul o rorcual gigante: el más grande de los animales conocidos con un largo de 31 metros en las hembras y peso de hasta 135 toneladas. 
  • Franca austral: las hembras pueden medir 17 metros de largo y pesan cerca de 45 toneladas.
  • Minke enana: especie cosmopolita que mide 8 metros en promedio.
  • Depredadoras Tipo D: descubiertas recientemente en el Cabo de Hornos por investigadores del NOAA de Estados Unidos.

 

Cambio climático y su impacto en las ballenas

 

La Patagonia chilena se ha transformado en un laboratorio natural para las investigaciones sobre el cambio climático y su efecto en ballenas, focas, lobos marinos, moluscos y otras especies marinas. De acuerdo a estudios del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes de la Universidad Austral (IDEAL), las aguas del Seno Ballena presentan menores niveles de pH, salinidad y calcio a causa del cambio climático.

 

Antes siquiera de analizar las variables químicas, físicas y biológicas de las muestras de agua recogidas, los miembros de la expedición pudieron observar de primera fuente el deshielo del imponente glaciar Santa Inés. Según sus testimonios, se encuentra en evidente retroceso y exhibe manchones de roca que no se vislumbraban en expediciones anteriores. 

 

Ubicado al oeste del Estrecho de Magallanes, Seno Ballena es el lugar donde todos los años las ballenas jorobadas llegan a alimentarse. Se trata de cetáceos gigantescos que recorren miles de kilómetros desde el extremo sur hasta llegar a Centroamérica, que es precisamente el punto donde se reproducen. 

 

La abundancia de sardinas y kril hace que Magallanes sea un hábitat marino ideal para que las ballenas satisfagan sus necesidades alimenticias. Sin embargo, producto del aumento de dióxido de carbono en el mar, las aguas bajan su pH y aumentan su acidez. Esto trae como consecuencia que el kril, un invertebrado con estructuras de calcio, puede experimentar una interrupción en su desarrollo normal, lo que impacta directamente a las ballenas en la Patagonia. 

 

Ballenas que protegen el planeta

 

Pero así como el calentamiento global está afectando a las ballenas, estas por sí mismas desempeñan un rol protagonista en la reducción de emisiones contaminantes. ¿Por qué? Básicamente debido a que son mamíferos cruciales para la absorción de carbono en los océanos y esto se materializa de dos maneras:

 

  • Sus movimientos tienden a empujar los nutrientes desde el fondo del océano hacia la superficie, donde alimentan el fitoplancton y otra flora marina que absorbe carbono, así como peces y animales más pequeños.
  • Las ballenas producen abundantes plumas fecales, lo que introduce nutrientes que crean plantas marinas. Estas utilizan la fotosíntesis, que absorbe carbono, mejorando así el proceso de captura de emisiones. 

 

Hoy en día existen alrededor de 1.3 millones de grandes ballenas en los océanos. Si pudiéramos restaurarlas hasta alcanzar los números previos a su caza comercial masificada, estimada entre 4 y 5 millones, los cálculos muestran que las grandes ballenas podrían capturar cerca de 1.700 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Esta cifra es superior a las emisiones anuales de CO2 de Brasil, pero de todos modos representa un pequeño porcentaje en comparación a los 40 mil millones de toneladas que emite la humanidad en igual periodo de tiempo. 

Como vemos, una de las razones por las cuales es importante la conservación de las ballenas en la Patagonia es su enorme contribución ambiental. Una disminución en su número se puede traducir en un aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. El océano profundo almacena mucho carbono, por lo que vale la pena observar el aporte de los animales y ayudar en los esfuerzos de conservación. Al final del día, sus servicios ecosistémicos benefician a todo el planeta.