Las curiosidades del mañío de hoja punzante


Este árbol de clase conífera y característico de la flora y fauna de la Patagonia, es endémico de Chile y se distingue de sus familiares por tener hojas que al tacto podrían considerarse como espinas. Distribuido desde la provincia de Cautín (IX región) hasta la de Última Esperanza (XII región), es capaz de resistir temperaturas bajas de hasta -8° C, tolerando la nieve durante semanas o años.

 

¿Cuáles son sus características?

 

Esta especie de gran población en los bosques del sur de Chile se caracteriza por sus hojas delgadas, sostenidas por un tronco de madera muy parecida a los pinos de países nórdicos. Su corteza es de aspecto fibroso y escamoso y de un color rojo grisáceo; el diámetro de su tronco puede alcanzar hasta dos metros. Esta madera es muy resistente al deterioro y la putrefacción, y se caracteriza por su consistencia dura y semipesada, por lo que es buena para la elaboración de muebles y revestimientos.

Su copa piramidal puede llegar alcanzar alrededor de 20 a 30 metros de altura, siendo su hábitat terrenos húmedos y pantanosos con cercanía a cursos de agua y lugares con altas precipitaciones.  Sus hojas son finas y punzantes, como lo dice su nombre, y totalmente duras al tacto; su color es verde oscuro y miden de 3 a 5 cm de largo, aproximadamente. Debido a su forma, producen un ruido peculiar en el aire.

Este árbol que se encuentra presente en zonas extremas como Torres del Paine, mantiene sus hojas durante todo el año, e, incluso, el color también se conserva en otoño.  En verano suele producir flores bisexuales, las cuales generan semillas carnosas en color rojo, de alrededor de 10mm, para multiplicarse, y, además, son comestibles.

Gracias a sus bajas temperaturas, el parque nacional Torres del Paine ha permitido proliferar con abundancia esta especie resistente a temperaturas extremas, por lo que seguirá siendo una flora representativa de la Patagonia Chilena.