La espectacular geología de Torres del Paine


El macizo Paine es un pequeño e imponente conjunto de montañas ubicado en la Patagonia chilena, específicamente en el Parque Nacional Torres del Paine. Se localiza a más de 2.500 km al sur de la cosmopolita ciudad de Santiago, la capital chilena.

La famosa y bella postal de Torres de Paine, que alrededor de 280.000 turistas tienen el privilegio de ver en vivo cada año en el sur de Chile, esconde una milenaria e intrincada historia en su formación.

La geología, que es la ciencia encargada de estudiar la Tierra, nos puede ayudar a conocer en profundidad el origen del macizo Torres del Paine. Una rama de ella es la petrología que “estudia los diferentes tipos de rocas, sus constituyentes minerales y sus condiciones de formación”.

Adentrémonos en la geología de Torres del Paine para conocer su historia petrológica y nutrir así un poco más nuestro conocimiento en torno a tan único y bello fenómeno natural compuesto por tres torres icónicas que alcanzan en promedio los 2.600 metros de altura.

 

La formación del macizo Torres del Paine

 

Si bien el Parque Nacional Torres del Paine tiene una superficie de 227.298 hectáreas en la que hay una gran variedad de hitos geográficos como valles, ríos, lagos y glaciares, lo más emblemático y registrado por las cámaras de los visitantes es su macizo que comprende las cumbres Paine Grande y sus afamadas torres.

La formación del macizo es un gigantesco puzzle de la creación que a los científicos aún les falta por completar. Sin embargo, también es mucho lo que han podido avanzar al respecto.

Hace alrededor de nada más ni nada menos que 13 millones de años, una fuente de magma (masas de rocas fundidas que emanan del interior de la Tierra) proveniente del área del lago Grey generó una intrusión con forma de lacolito para formar lo que hoy conocemos como macizo Torres del Paine.

Cabe señalar que un lacolito es una intrusión que sube por un espacio estrecho para abrirse con forma de hongo en su parte superior.

 

La composición del macizo Torres del Paine

 

El macizo está compuesto principalmente por diferentes tipos de roca que se pueden agrupar en dos grandes tipos: plutónicas y sedimentarias.

La roca más clara que tiene cristales que se pueden apreciar a simple vista y que se encuentra en toda la extensión del macizo es la científicamente conocida como granito y que pertenece al conjunto de las rocas plutónicas.

Existe un segundo tipo de roca presente en la composición de estas cumbres. Esta se llama arcillolita, ya que está compuesta principalmente por arcilla. Es de color negro y se encuentra encima de los cuernos de Torres del Paine. Pertenece a la familia de las sedimentarias.

Además, en la parte ubicada al oeste del macizo, y que está más cercana al lago Grey, existen otros tipos de rocas sedimentarias y plutónicas. Un tipo de roca oscura se encuentra debajo del granito. Esta es conocida como plutónica máfica del tipo gabro y dioritas.

Las rocas sedimentarias del lado oeste, por su parte, se componen de arcillolitas y areniscas. Estas últimas deben su nombre al hecho de que están formadas por arena.

Ahora sabemos que toda la belleza que emana de la superficie de las Torres del Paine, esconde una historia de millones de años que tiene como protagonistas al magma que fluye desde las profundidades de la Tierra y a las rocas que de él derivan.

 

Cumbres

 

El cerro Paine Grande es la cumbre más alta del macizo, alcanzando los 3.050 metros sobre el nivel del mar.

Sin embargo, las cumbres más populares son las tres que corresponden a las torres del Paine y que han sido modeladas por la implacable fuerza del hielo glacial.

La Torre Sur, llamada también D’Agostini, es de 2.850 metros de altura y​ con las condiciones climáticas apropiadas puede verse desde la cara sur. La primera ascensión registrada en los anales de la historia fue la realizada por la expedición italiana de Armando Aste.

La Torre Central, de 2.800 metros de altura, fue conquistada por vez primera en diciembre de 1963 por dos escaladores británicos

Finalmente, la torre Norte o Monzino que alcanza los 2.600 metros sobre el nivel del mar, fue ascendida por primera vez por el aventurero italiano Guido Monzino.