La relación entre Darwin y la Patagonia chilena


Hace casi 200 años, los rincones del extremo sur de Chile fueron el escenario donde el naturalista inglés Charles Darwin hizo importantes observaciones históricas. A bordo del Beagle, capitaneado por el oficial de marina Fitz-Roy entre 1831 y 1836, pudo tomar nota de sus encuentros con pueblos originarios y los paisajes locales, lo que quedó registrado en el libro “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”. Si quieres saber más sobre Darwin y la Patagonia chilena, aquí te contamos los hitos principales. 

 

Bahía San Gregorio

 

En este hito que bautizó como “Cabo Gregory”, Darwin tuvo su primer contacto con los “famosos gigantes patagones”. Ocurrió en enero de 1834. Para el naturalista inglés se trataba de la raza más alta que jamás había visto. Calculó que en promedio medían seis pies, algo así como 1.83 cm. Se pintaban el rostro de rojo y negro, usaban grandes capas de piel de guanaco y tenían largos cabellos flotantes. 

 

Respecto a su comportamiento, los describió como muy cordiales. El capitán Fitz-Roy ofreció llevar a tres de ellos a bordo del “Beagle”, y todos parecían deseosos de ser seleccionados. “Se portaron como verdaderos gentleman”, indica Darwin, destacando que por su contacto con los balleneros, la mayoría estaba semicivilizado y sabía un poco de español e inglés.

 

Las características de la bahía también forman parte de sus observaciones. Señala que pudo disfrutar de días con un cielo azul magnífico y una atmósfera muy clara que se extendía por encima de las llanuras estériles y secas. Aunque las corrientes atmosféricas eran rápidas, parecían seguir una vía regular, “lo mismo que un río en su lecho”, concluye.

 

Puerto del Hambre

 

Darwin relató que uno de los lugares con naturaleza más hostil era Puerto del Hambre. Aunque indica que su bahía es magnífica, las montañas redondeadas estaban cubiertas por selvas que define como impenetrables, y que casi siempre estaban anegadas por las lluvias propias de las tempestades continuas que se vivían en la zona. 

 

A modo de anécdota, al anclar en el puerto, la tripulación observó a dos hombres que corrían a lo largo de la costa haciendo gestos hacia el buque. Se trataba de dos marineros desertores de un ballenero, los cuales habían estado viviendo con patagones. Su alimentación consistía únicamente en almejas y bayas salvajes, habiendo estado expuestos día y noche a fuertes lluvias, granizos y nieve. 

 

Desde este lugar se declaró como un admirador del monte Sarmiento, uno de los hitos de la ruta de Darwin en el extremo sur de Chile. Si bien estaba bastante alejado, debido a su altura de 6.800 pies (2.000 metros, aprox.) pudo observar un “sublime espectáculo”. Allí la nieve formaba verdaderos campos por donde serpenteaban los glaciares en su descenso hacia la costa, los que comparó con “inmensos Niágaras congelados”. 

 

Monte Tarn

 

Durante su estancia en febrero de 1834, Darwin ascendió hasta la cima de este monte ubicado en la península de Brunswick. Llegó en bote hasta el pie de la montaña de 2.600 pies de altura (alrededor de 800 metros). Luego de un recorrido frío y tempestuoso, pudo alcanzar la cumbre desde donde divisó “cadenas de colinas irregulares, aquí y allá masas de nieve, profundos valles de color verde amarillento y brazos de mar que cortan la tierra en todas direcciones”. 

 

En esta travesía también conoció por primera vez el hongo comestible llamado digueñe. Definió su sabor como de “gusto mucilaginoso ligeramente azucarado”, con un perfume que se parecía mucho al de las setas europeas. Los indígenas lo comían sin cocer y eran las mujeres y niños quienes lo recolectaban en grandes cantidades cuando estaban maduros. 

 

Otros hitos históricos

 

  • Cabo Turn: ubicado cerca del monte Sarmiento, señaló que en este lugar las obras inanimadas de la naturaleza como rocas, hielo, viento y nieve tenían una autoridad absoluta. 
  • Estrecho de Eyre: Darwin fue testigo de inmensos glaciares y contó que se veían unas 50 montañas de hielo dirigiéndose al mismo tiempo hacia el mar, una de ellas de por lo menos 50 metros de altura. 
  • Cabo de Hornos: definió sus islas como “perfectamente cubiertas de bosques” y allí cerca pudo observar un “alga gigante” que crecía en todas las rocas hasta la profundidad: Macrocystis pyrifera
  • Canal de Beagle: bautizado con este nombre durante un viaje precedente de Fitz-Roy, lo describió como un “notable carácter de la geografía”, de unas 120 millas de largo (193 km), perfectamente recto y rodeado a cada lado por una línea de montañas.
  • Lewaia: en esta caleta destacó la extensa presencia de conchales que despertaron gran curiosidad en Darwin.
  • Wulaia: aquí ayudó a construir chozas para los indígenas que Fitz-Roy había tomado prisioneros por el robo de un navío en 1830.

Como vemos, Darwin y la Patagonia chilena tienen una relación histórica que es digna de conocer. Hoy en día, existen rutas que recorren los hitos de Darwin en el extremo sur de Chile, lo que representa una valiosa experiencia para atesorar toda la vida.