Chonos: los aborígenes de los canales australes


Muchos pueblos indígenas se asentaron en Chile desde tiempos prehistóricos. Sin embargo, los chonos son uno de los más llamativos, tanto por su cultura como por su forma de vida. A continuación, te contamos todo lo que debes saber sobre estos enigmáticos habitantes australes.

Nómades por naturaleza, los chonos habitaron en las islas y canales del sur del Archipiélago de Chiloé y la Península de Taitao, en el extremo sur de Chile. Se cree que no se trataba de un único grupo indígena, sino que mantenían contacto con otros pueblos, como los huilliches y kawashkar.

 

Cultura y actividades

Las islas que los chonos habitaban eran lugares selváticos con abundantes precipitaciones, por lo que era necesario viajar constantemente en busca de alimentos. Para ello, utilizaban las llamadas dalcas, embarcaciones constituidas por tres tablas que encorvaban y cosían con sogas torcidas. Estas especies de canoas trasladaban hasta a diez personas y podían utilizar velas en los días de viento.

Sus principales actividades eran la caza y la pesca. Los hombres -máximas autoridades- se dedicaban a la primera, especialmente de ballenas o lobos marinos, de los que obtenían carne y pieles. Las mujeres recolectaban mariscos y algas utilizando la técnica del buceo, que aprendían desde muy pequeñas. Además, recogían huevos, hongos o leña para el fuego y -en algunas zonas- llegaron a recolectar maíz, cebada y papas. Junto con lo anterior, se dedicaban a criar una raza de “perros lanudos” ( muy posiblemente, guanacos), cuyo pelaje utilizaban para realizar la vestimenta de los chonos tan característica. Las carnes y los mariscos los conservaban ahumándolos para comerlos durante el invierno.

Crearon algunas herramientas que utilizaban para la caza y la pesca, como lanzas, mazas, anzuelos de madera y redes que fabricaban con la fibra de un tipo de árbol que llamaban Quantu, que también aprovechaban para fabricar mantas y cestas. Como forma de expresión artística, pintaban sus cuerpos y caras con colores rojo, blanco o negro. Sus ritos fúnebres distan de los que conocemos actualmente: no sepultaban a sus muertos, sino que los depositaban en cuevas o bajo aleros rocosos.

La vestimenta de los chonos era escasa y la mayor parte del tiempo permanecían desnudos, aunque en ocasiones utilizaban taparrabos fabricados con fibras de corteza o algas marinas. Durante los días más fríos se protegían bajo carpas hechas con el cuero de lobo marino, que usaban a modo de cuevas.

 

El fin de una civilización

Los Chonos, MAPA ANTIGUO3

Durante la conquista española en el siglo XVI, tuvieron lugar los primeros contactos del pueblo chono con “extranjeros”. El acercamiento fue complejo, debido a que era un lenguaje incomprendido por los españoles. Aunque finalmente serían los propios chonos quienes acudirían a Chiloé para relacionarse con ellos y los habitantes de la zona.

Hacia finales del siglo XVIII, el pueblo chono había desaparecido, por causas como el mestizaje o la muerte. Según algunos informes, al abandonar el nomadismo por la ocupación de sus territorios, algunos contrajeron enfermedades al estar en contacto con europeos.

Este pueblo es considerado como un éxito de adaptación en ambientes complicados y rigurosos para la supervivencia humana, y pese a que quedan muy pocos vestigios de su cultura, aún es posible recorrer los territorios que habitaron, navegando cómodamente por los fiordos y canales de la Patagonia.