Cunco, un extinto pueblo del sur de Chile


Pasear por hermosos parajes en los que se junta el mar y la tierra es realmente un privilegio, sobre todo si ellos acogieron a pueblos originarios que supieron vivir en real armonía con la naturaleza.

Tal es el caso del sur de Chile con sus tierras y mares que fueron habitados por nobles seres humanos. Muchos de ellos hoy no están, pero la memoria se encarga de mantenerlos vivos, así como las costumbres que les heredaron a los pueblos que los sucedieron.

 

El pueblo cunco: ¿quién era y dónde vivía?

 

Los cunco, también llamados punco, fueron antiguos habitantes del territorio que hoy es Chile, abarcando la zona costera del sur que va desde la ciudad de Valdivia hasta el norte de la Isla Grande de Chiloé.

Los investigadores señalan que los cunco eran sedentarios o seminómades. Solían pasar prolongadas temporadas en sus balsas para pescar y cazar. También era común que se mudaran temporalmente a islas lejanas para ejecutar cultivos de, principalmente, papa. 

Los especialistas también los clasifican como una rama meridional o sureña del gran pueblo mapuche, compartiendo sus costumbres y lengua: el mapudungún.

La población de los cunco, según estimaciones de especialistas, alcanzó la cantidad de 100 mil personas al momento de la llegada de unos visitantes no tan bienvenidos: los españoles. 

Con respecto a su espiritualidad, este pueblo creía en una vida sobrenatural posterior a la vida terrenal. Signo de ello era la forma que tenían para sepultar a sus muertos: en cuevas o plataformas siempre elevadas.

 

Los cunco y el alimento

 

Como buenos habitantes de una zona costera, desarrollaron la pesca y la caza de animales marinos. Para obtener peces y mariscos no utilizaban ninguna aplicación de delivery, sino balsas de madera conocidas bajo el nombre de “dalcas”. 

La geografía insular del territorio con sus caletas y puertos naturales facilitó la pesca y la recolección de moluscos. La caza de lobos marino, por su parte, fue una actividad que alcanzó gran importancia para el pueblo cunco.

Pero su desarrollo para la obtención de alimento no se limitó sólo a la caza y la pesca. Como buena parte del pueblo mapuche, también se especializaron en técnicas agrícolas que les permitieron cultivar, principalmente, distintas variedades de maíz y papa.

Otra forma de obtener vegetales, frutos silvestres y hongos comestibles fue a través de la recolección terrestre. Y otra actividad terrestre relacionada con la alimentación fue la caza del pudú y el zorro pequeño, por ser mamíferos de captura fácil.

 

El curanto: sabroso legado 

 

Para envidia de los que gustan de la buena cocina y la comida sabrosa, el curanto fue una de las principales formas de alimentación del pueblo cunco. 

Teniendo a mano tantas delicias del mar como mariscos y pescados, sumadas a las papas que cultivaban y la carne de los animales que cazaban, sólo faltaba juntar todo y llevarlo a la olla. Por inventiva de los cunco nació así el curanto, plato que es todo un ícono del sur de Chile, especialmente de la isla de Chiloé. 

La forma tradicional de hacer un curanto es a través de un hoyo en la tierra. Ahí se ponen piedras calientes para cocer los mariscos, la carne, el pescado y las papas. Todo se tapa con hojas de nalca, para dejar que el calor y el tiempo hagan su parte del trabajo. Esta forma de preparación es la heredada de los cunco, pudiéndose encontrar en diferentes zonas del sur de Chile. 

 

La moda en tiempos de los cunco

 

La vestimenta de los cunco era muy similar a la de sus vecinos: los chonos. Usaban un taparrabos de algas marinas para tapar sus partes íntimas, mientras el torso lo cubrían con abrigadoras y estilosas capas de pelo de perro. También era común que, dependiendo del ánimo y las condiciones temporales del día, usaran gorros.

A diferencia de las tendencia predominante hoy en día, sólo los hombres del pueblo cunco se pintaban la cara. Los colores usados para este fin eran el negro, rojo y blanco.

 

La resistencia y desaparición

 

Los mapuche se rebelaron en 1598 contra la invasión de los españoles a sus tierras. El pueblo originario más hostil a los europeos fue el cunco, logrando incluso quebrar la defensa española de la cercana ciudad de Osorno. Esta finalmente fue abandonada por los europeos y destruida en 1602 por los valientes indígenas. 

Posteriormente, a lo largo del siglo XVII siguieron las escaramuzas de los cuncos hacia los españoles, particularmente contra los contingentes que se movían entre la ciudad de Valdivia y la isla de Chiloé.
A fines del siglo XVIII, el pueblo cunco termina desapareciendo del territorio ahora dominado por chilenos producto del conflicto con el estado, dejando así un vacío que ninguna cultura posterior llenará.