El Puma: El imponente “León Chileno” de la Patagonia


Dentro de la fauna de patagonia nacional, existe  una especie que sobresale frente a todas por su majestuosidad: el Puma, también conocido por el título de “León Chileno”.

Este animal se caracteriza por habitar en todo el continente americano -hay cerca de 5 subespecies identificadas- pero en Chile, es el puma concolor el que predomina en los sectores montañosos y densos de la cordillera. Su pelaje varía entre tonos grises a rojizos -para pasar desapercibido durante la caza-, y su tamaño y peso cambia a medida que se acerca a la Patagonia, pesando entre 35 – 45 kilos en el centro sur del país, a casi 100 kilos en ejemplares de la zona austral.

Dentro del hábitat natural, su esperanza de vida es de 8 a 13 años, mientras que en cautiverio puede extenderse hasta 20 años. Llegan a ser adultos a los 3 años y pueden tener crías cada 1 o 2 años, además de tener hasta 6 cachorros a la vez, pero en estado salvaje solo uno llegará a la edad adulta, debido a diversos factores, como puede ser la llamada sobrevivencia del más fuerte.

El puma concolor es el último eslabón de la cadena alimenticia, lo que convierte a los demás mamíferos y animales salvajes en su principal alimento, sobre todo los guanacos y las vicuñas. Sin embargo, debido al aumento de población viviendo en estas tierras junto a su ganado, los pumas se han visto obligados a recorrer estos terrenos con mayor alimento disponible y fácil de cazar, lo que motivó a los ganaderos a desarrollar una caza furtiva como venganza al matar a sus animales domésticos.

Si bien este animal no se encuentra en peligro de extinción -aunque se tiene controlada y contada a la población– se busca informar a los habitantes y turistas sobre su importancia natural como parte de la fauna de patagonia, su belleza y valor incalculable a la historia natural de la zona.

Pocos tienen la suerte de vislumbrar uno a larga distancia, pero si el encuentro es fortuito tienes que seguir estos pasos:  no hacer ruido, no mirarlo a los ojos y, en vez de hacer movimientos bruscos, moverse de forma lenta y sin darle la espalda al animal, para después avisar a las autoridades pertinentes del encuentro. Las posibilidades de este tipo de encuentro son mínimas, pero se recomienda estar preparados.