Terra Australis Incognita y la magia de la Patagonia chilena


Las historias sobre tierras desconocidas siempre han sido muy atractivas, pero estas tomaron especial auge durante el descubrimiento del continente americano, entendiéndose que, al confirmarse la forma esférica de la tierra durante el renacimiento, muchas teorías de los sabios griegos como Aristóteles y de científicos de la Edad media, como Galileo, tomaron aún más valor para la sociedad. Una de estas teorías, además de reconocer que vivimos en un planeta esférico, habla de la misteriosa Terra Australis Incognita.

 

Surgimiento de la teoría

 

Aristóteles, científico y sabio que vivió en la antigua Grecia, estableció que, dado que la Tierra era esférica, debían existir otras masas continentales más allá de las conocidas hasta entonces. Específicamente, dos, una por cada polo de la esfera: una gran masa al norte y una al sur. Mientras que la existencia del Ártico era comúnmente conocida y aceptada, llegando incluso al punto de  que algunas culturas lo habían recorrido, la Antártida no fue descubierta sino hasta el siglo XIX, por lo que los cartógrafos siguieron incluyendo la Terra Australis Incognita en sus Mapamundi.

Dado que nadie conocía este lugar cuya supuesta existencia causaba tanta curiosidad, los marineros contaban historias de grandes monstruos, serpientes marinas, sirenas y otros seres mitológicos que pudieran encontrarse allí. El término Terra Australis Incognita está en latín, quiere decir “Tierra Austral Desconocida” entendiendo austral como referencia a algo que se encuentra al Sur del Ecuador.

Hoy sabemos que Aristóteles estaba en lo cierto: existe una extensa masa continental al sur como contraparte a la masa del Ártico continental del norte, a la cual llamamos Antártida. Sólo siglos después entendimos que era el desierto helado más grande del mundo y no la Terra Australis Incognita.

Cuando los conquistadores españoles llegaron a territorio chileno, pensaron que se encontraban en ese mitológico territorio identificado como incógnito en los mapas del mundo y, si lo pensamos un poco, la verdad es que la riqueza natural de la Patagonia chilena no dista mucho de la magia que envolvió a la leyenda de la Terra Australis Incognita: volcanes, grandes lagos, playas y nieve en un mismo lugar y con una vegetación exuberante que enamoró a los exploradores de entonces.