Durante la navegación, pasaremos por tres archipiélagos: Llanquihue, Chiloé y las Guaitecas, rodeados de bosques y rica fauna marina y terrestre. Estos son un laberinto de canales y fiordos de asombrosa belleza que, según científicos, es donde la Cordillera de los Andes se sumerge en el mar, formando más de 6.000 islas hasta el Cabo de Hornos.
Los trayectos por los canales son cortos, las islas se suceden una tras otra y el paisaje cambia constantemente. Estar en cubierta es como disfrutar una película de naturaleza en primera fila. Además, al navegar siempre cerca de la costa y sin grandes olas, el viaje es tranquilo y seguro.



















